Page 6 - LIBRO EL MONSTRUO
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eurocéntrico. Para los guaraníes las virtudes
terrenales, sin distinción de especies o género, se
relacionan con la noción del paraíso y tienen una gran
relevancia religiosa.
Por ejemplo, la noción de “limbo” no es análoga a
la nuestra de “espera”, o “en tránsito”. Sin embargo,
se cree en dos opciones: en una las almas pueden
regresar a la morada de Ñamandu, una posibilidad
de perfección sin mal, en otra merodear carente
de rumbo y perdidas por la tierra, si no han vivido
en armonía con la naturaleza o cometido actos
impuros. Asimismo, en la mitología guaraní, la idea
de inframundo como dimensión de condena perpetua
(tal chantajea el infierno cristiano) se construye
como un itinerario, una mudanza hacia una “tierra
sin mal” donde se alcanza un vigor místico luego de
superar los avatares de la vida material. Maravillosa
y ética diferencia con nosotros, que suficiente dosis
de infierno mundanal sufrimos como para que desde
un púlpito nos extorsionen teológicamente con otro
¿aún peor? El romántico alemán Herder se rebelará al
condensar el movimiento Sturm und Drang (tempestad
e ímpetu) “¡No estoy aquí para pensar, sino para ser,
sentir, vivir! (…) ¡Corazón! ¡Afecto! ¡Humanidad!
¡Vida!”. Para los guaraníes existe un espíritu cósmico,
un ardor divino. Todas las culturas del planeta en sus
mitos, símbolos y epopeyas encuentran la esperanza
de un sentido a tanto sufrimiento terráqueo. Cada
persona es un cuerpo con emociones y una parte del
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